¿”Profesión” al responsable? Sobre las metas y la negación.

Algunos nos pasamos buscando algo que hacer, algo en lo que “ganarnos la vida” cuando ya tenemos algo en lo que somos excelentes y que todos nos dicen que sobresalimos, pero que nos ponemos la excusa de que “con eso no se gana nada” o “yo hago como hobby” mientras por otro lado tenemos que luchar con nosotros mismos para poder cumplir con las obligaciones académicas o nos dedicamos a encasillarnos en roles que nos llegan porque no hay nada más.

A mi me han dicho que podría ser un buen Ingeniero, abogado, profesor y hasta doctor. Pero mi realidad es que ninguna de esas ocupaciones me apasiona. Siempre he querido ser escritor, pero no quiero encajar en los pequeños y elitistas círculos académicos y literarios de PR y tampoco quiero terminar haciendo un doctorado para ser profesor solo porque es la única cosa en la que un escritor puertorriqueño puede ganarse la vida. La realidad es que tampoco encajo en eso.

Así que me encuentro en el limbo de la programación y las comunicaciones, que me maravillan y me apasionan y con ellas estoy tratando desde hace varios años de construir por mí mismo una especialidad. He sobrevivido, he trabajado en lo que entiendo son organizaciones que desean ayudar a la comunidad y al progreso de PR, he aprendido mucho, y aunque a veces yo mismo me pregunto cuál es mi rumbo y me atemoriza ir camino a encasillarme en una carrera que no es la mía, aún me quedan recursos que he adquirido durante mi viaje. Pero claro, siempre está la economía, ese maldito monstruo que nos acecha a todos, la presión por ser “productivos”, la quimera no tan mítica de la tasa de desempleo.

Además, tengo el más importante de todos, que son las ideas y perspectivas que me ha dado mi camino “profesional”. No soy médico ni abogado ni ingeniero y si bien no sé cuál título si alguno tendré dentro de cinco años, sé que lo que hago y he hecho me gusta, y que dentro de las posibilidades y puertas que se me han abierto he trazado una línea coherente por la que puedo continuar. Mi entrenamiento personal no ha terminado, pero creo que pronto llegará a solidificarse lo suficiente para poder comenzar la fase final de mi meta: trabajar para mi mismo en lo que me gusta.

Comparado con otros, mi proceso ha sido y será extenso y complicado (tal vez por el ADD) y esto no es porque sea más difícil, ya que estoy seguro que estudiar medicina o leyes, o comenzar una carrera de CPA o finanzas son todos sumamente difíciles y sacrificados. Sino porque no está trazado en lo que me enseñaron que podía ser, precisamente porque deseo algo que no tiene nombre, aunque tiene forma y otros han logrado, cada uno que lo logra construye algo diferente, en cierto sentido, marcar el propio rumbo en una especie de arte vanguardista.

Ahora bien, conozco otros que tienen en su misma nariz aquello en lo que sobresalen, aquello que los envuelve de tal manera que el tiempo que tome hacerlo no cuenta porque el verdadero placer vienen de hacerlo “único” y “perfecto”, pero que se concentran en otras metas que solo ven porque tienen dudas de sus propias capacidades y si bien no es fácil ser uno su propio jefe y hacer cosas por cuenta propia, es siempre más satisfactorio, como atestiguan muchos que se han dedicado a ello.

También están los que tienen tanta energía creativa, ideas y ganas que las invierten todas en intentos aquí y allá sin establecer un plan concreto que los lleve a una meta fija.

Conozco otros se han vuelto cínicos y han dejado a un lado sus preocupaciones a cambio de lo que parece la carrera que mejor los va a remunerar y en la que podrán sobresalir.

Otros han gastado sus cartuchos académicos y luego se han dado cuenta que lo que conocen y les gusta súbitamente no tiene un lugar definido en el mercado laboral y solo quieren conseguir “algo”.

A todos nos digo que nos pongamos los pantalones y nos atrevamos a “meter mano” a escoger lo que nos apasiona, aquello que sabemos que podemos hacer bien y le encontramos significado o simplemente nos envuelve. Pongamos manos a la obra y preparemos nuestro propio camino. No es cuestión de que súbitamente vamos a ser reconocidos o vamos a tener éxito, toda gran labor requiere mucha preparación, tiempo y metidas de pata. Pero intentémoslo, nadie depende de un grado académico o de un empleo para tener éxito, esas son herramientas, y son útilies y valiosas, pero la herramienta más importante de todas es la voluntad, la motivación más grande de todas es el placer de hacer algo en lo te sientes sobresaliente y que disfrutas y el credencial más influyente de todos es el trabajo bien hecho.

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