Galletitas de bache seco

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Geofagia.
Los científicos le han dado nombre al acto de comer galletitas de bache.
Este nombre de insinuación eucarística y acaso mítica recuerda las cualidades narcolépsicas del método experimental. Oportunamente, esta nueva perspicacia ha llegado simultáneamente con el Dicovery de que el
cuerpo hambriento se hace progresivamente más eficiente. Ciertamente, nada como el hambre para estimular a los depredadores: WTO/WB/UN! OMG! WTF?

No se preocupe, WYSIWYG es una capa engañosa que oculta la verdadera composición de la cotidianidad entre ventanas flexibles.
El universo oficinesco promulga impunemente la felación de tallos fotosensitivos y si
todavía quiere sentirse útil, puede ofrecer parte de su computación para buscar extraterrestres en el espacio o el ADN.

Creo que he presenciado demasiados alumbramientos de niños por plátanos enhiestos. Aún así venero las tetas dominicanas que alimentan naúfragos negros y horrendos en sensual comunión de miseria y tiburones intuitivamente alucinados.

Lo que aún no he podido corregir es que uno de mis fragmentos, afortunamente minúsculo, no puede concebir lo cool de ser empanadilla en vitrina.

-Alguien arránqueme por favor las uñas incrustadas en mis chumbez desnegrada.-

Hubiera querido nacer esclavo, o mariposa, para no tener que preocuparme.
Acabo de descubrir que los elefantes no olvidan y acaso sueñan y acaso piensan y acaso sufren y no puedo hacer
nada para evitar que se sequen mientras yo me ahogo en cristal líquido, atrapado entre finas láminas de excrecencias ancestrales moldeadas por los principios del industrial design.
¡LCD! ¡LCD! ¡El ácido de este milenio se lame con las niñas de los ojos!

Geofagia me suena a acto divino.
Me recuerda la imposibilidad de digerir a la divinidad que nos cenamos entreguerras.
El brillo catódico nos ofrece el alivio de saber que la perniciosidad de la casa verde ahogará a los
pinguinos primero.

Hace un mes era distinto. ¿Para que pensar en haití si podía masturbarme viendo dos mujeres comer mierda de un mismo vaso?
Presiona sin miedo, hundámonos.
Solo cuando este pequeño placer perdió el anonimato empezaron a preocuparme otras prácticas alimenticias.

¿Qué puede ser gratis si comer bache seco cuesta cinco centavos la pieza?
¿Cuanto vale mi espacio al lado de la alcapurria?

Yo me invento el sabor de luz y le doy textura a los voltajes discretos.
¿Debo envidiarlos por conocer el sabor de la tierra?


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One Comment en “Galletitas de bache seco”

  1. la curiosa Says:

    estaba buscando recetas para hacer galletas horneadas y me salió este website, me asusté. Inclus o vi un programa de televisión que trataba sobre la vidas de los haitianos y se muestra a leguas, la miseria en que viven, Alli el dinero no vale nada, solo un bocado de comida es el que mueve a esa área geográfica de Haití.


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