El origen de Mambrú

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John Churchill, primer duque de Malborough, mejor conocido como Mambrú

Para Winston Churchill, primer ministro inglés durante la Segunda Guerra Mundial, era un orgullo ser descendiente de Mambrú. La razón de tal sentimiento hacia su ancestro no tenía nada que ver con el hecho de que prácticamente todos los niños de España, Hispanoamérica y Francia han cantado su partida hacia la guerra. Lo que enorgullecía al político era que, a diferencia de lo que dice la canción de nuestra infancia, el verdadero Mambrú regresó de la guerra victorioso y sobre sus propios pies.

Una maestra retirada de 71 años recuerda que cuando su madre le cantaba esta canción se imaginaba al protagonista como un joven delgado y de aspecto elegante. “No me lo imaginaba grande y fuerte, sino como un muchachito con poca experiencia que se llevaron lejos a pelear”. En contraste, el verdadero Mambrú tenía 59 años cuando se compuso la canción que lo inmortalizaría en la memoria infantil. Era nada menos que el capitán general del ejército inglés.

¿Como llegó este militar británico a nuestra niñez? El origen de la canción no está en Inglaterra, sino en Francia, a principios del siglo XVIII, época en que reinaba allí el famoso Luis XIV. Éste monarca quería unir los tronos de Francia y España a través de uno de sus nietos, Felipe de Anjou, que era sobrino del rey español Carlos II y tercero en la línea de sucesión francesa. Al morir Carlos II, el joven fue coronado rey de España para el regocijo de Luis XIV y el pánico de sus rivales.

Los demás monarcas europeos no estaban dispuestos a permitir de ninguna forma la fusión de dos de los reinos más poderosos de su tiempo. Solución: comenzar una guerra. Inglaterra, Austria y Holanda deciden formar una alianza para auspiciar otro pretendiente al trono español, iniciando la Guerra de Sucesión Española.

Al finalizar el conflicto, Felipe V sólo conservó el trono español. Disipando los miedos de las demás potencias. Además, el reino de España acabó en manos de una familia francesa, lo que repercutiría en su cultura. Durante la guerra, el capitán general del ejército inglés derrotó a los franceses en todos los encuentros. Su nombre era John Churchill, primer duque de Malborough.

La batalla de Malplaquet, ocurrida en 1709, fue uno de esos enfrentamientos. Los franceses perdieron, pero creyeron que el duque había muerto en combate. Para celebrarlo, le compusieron una canción burlesca con una tonada que se cree data de la Edad Media, cuando los ejércitos europeos marcharon hacia Jerusalén a pelear en las cruzadas.

La pieza comenzaba con el familiar estribillo: “Malborough se fué a la guerra/ Mironton, mironton, mirontaine/ Malborough se fué a la guerra/ Nadie sabe cuándo vendrá.”. La intención original de la canción era mofarse del general muerto. La letra invita a su viuda a vestirse de luto. Un paje le trae la noticia de que Malborough ya ha sido enterrado por cuatro de sus oficiales, quienes luego “se van a dormir”, mostrando poco interés en el recuerdo del difunto.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que se desmoronaran las ilusiones de los franceses. El duque continuaba vivo y los derrotaría nuevamente.

La canción cayó en desuso al terminar la guerra. Varias décadas después, a fines del siglo XVIII, la composición fue resucitada por la nodriza del hijo de Luis XVI, que acostumbraba cantársela para calmarlo. La reina, que disfrutaba mucho la pieza, la puso de moda en Francia como canción infantil.

Sin embargo, se cree que se cantaba en España desde antes, pues ya para 1790 existía una versión entre los niños de Perú. Es allí, en la madre patria, donde Malborough se tranforma en Mambrú para facilitar a los niños que le cantaban la pronunciación de su nombre.

La pequeña pieza se fue alejando de su tono burlesco y se convirtió en un canto triste por la muerte de un soldado, a quien los pájaros despiden con sus trinos. Existen también versiones cuyo tono es más compatible con la sátira del original, pero son más bien deformaciones de la canción ya evolucionada. Una de ellas dice: “Mambrú se fue a la guerra/ Montado en una perra/ la perra se cayó/ Mambrú se reventó.” Según la profesora Ann González,esta versión ha sido reconocida como la más consecuente con la intención de la original francesa.

La versión puertorriqueña tiene un tono melancólico. El verso “Qué dolor, que dolor, qué pena” transmite una tristeza casi excesiva para una canción infantil, sólo minimizada por la fluidez de la melodía. La letra beatifica a Mambrú, colocándole en una caja de oro con tapa de cristal sobre la que “un pajarito va/ cantando el pío pió”. Del ancestro de Winston Churchill sólo queda el nombre distorsionado.

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One Comment en “El origen de Mambrú”

  1. Martina Says:

    son todos putos la puta que lo parioo.


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